Tarija, capital del departamento sureño que limita con Chuquisaca, es un oasis de clima templado y viñedos a aproximadamente 300 km de Sucre. Conocida como la “Andalucía boliviana” por su herencia española y ambiente relajado, esta ciudad combina historia colonial, producción vitivinícola y paisajes naturales exuberantes. Su proximidad la hace accesible por carretera, ofreciendo un contraste con los altiplanos chuquisaqueños: aquí, el sol brilla en valles verdes ideales para escapadas enológicas y culturales desde el corazón de Bolivia.

Historia de Tarija: De la Fundación Colonial a la Independencia
Fundada en 1574 por Luis de Fuentes y Vargas como “San Bernardo de la Frontera de Tarixa”, Tarija sirvió como bastión contra incursiones indígenas y guaraníes. Durante la colonia, se convirtió en un centro agrícola y ganadero, pero su rol en la independencia fue clave: batallas como la de La Tablada en 1817 marcaron su contribución a la liberación boliviana. En el siglo XX, el descubrimiento de petróleo impulsó su economía, aunque hoy destaca por el vino, introducido por misioneros jesuitas en el XVII. Esta historia de frontera y resistencia define su identidad independiente y hospitalaria.
Cultura y Tradiciones: Fiestas, Gastronomía y Arte
La cultura tarijeña es vibrante, influenciada por tradiciones chapacas (locales) con toques andaluces. Festivales como el Carnaval Chapaco incluyen danzas como la rueda chapaca y música con guitarras y bombos. La gastronomía brilla con asados, saice (guiso picante) y vinos locales como el tannat o singani, un destilado de uva. Artesanías en cerámica y tejidos guaraníes se venden en mercados, mientras que la devoción religiosa se ve en procesiones a la Virgen de Chaguaya. Esta mezcla hace de Tarija un lugar acogedor, donde la hospitalidad es legendaria.
Atractivos Turísticos: Viñedos, Museos y Naturaleza
El Valle de la Concepción, a 20 km de Tarija, es el epicentro vinícola con bodegas como Campos de Solana y Casa Real, donde puedes hacer tours y catas. En la ciudad, visita la Plaza Luis de Fuentes con su arquitectura colonial, la Casa Dorada (un palacio ecléctico) y el Museo Paleontológico con fósiles locales. Para naturaleza, el Lago San Jacinto ofrece deportes acuáticos, y las Cascadas de Coimata brindan hikes refrescantes. No olvides San Lorenzo, con su casa de Moto Méndez, héroe independentista.
Conclusión: Tarija, el Destino Sureño Ideal desde Chuquisaca
Tarija invita a desconectar con sus vinos, cultura y naturaleza, siendo un extensión natural de tu visita a Chuquisaca. A un viaje accesible de Sucre, ofrece un cambio de ritmo con sabores y paisajes que enriquecen cualquier itinerario boliviano.
¡ Brinda por la diversidad del sur andino!

